
Sin embargo para el viajero que sólo desea cruzarlo para visitar la ciudad o para adentrarse en uno de los dos países tiene varios problemas añadidos. Antes, cruzar este magnifico puente era una experiencia única y muy interesante. Los taxis-motos te llevaban en un momento de un extremo a otro rodeado de gente cruzando con todo tipo de mercancías. Por lo visto ahora eso ha cambiado y debes hacer cola para pasar la aduana ya que los aduaneros brasileños registran a toda persona que cruza hacia su país. Además, como las colas sueles ser largas, los amigos de lo ajeno, no dudan en robar o asaltar, sobretodo de noche, a los que aguardan a hacer los trámites. Por ello, convienen extremar las precauciones.
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