
Los guerrilleros maoístas, unos 30, disfrazados de policías y armados con rifles de asalto, penetraron en la obra poco después de medianoche y desarmaron a los vigilantes.
Este grupo armado, que funciona desde hace 37 años, tiene cerca de 7.200 combatientes y ataca al ejercito, a la policía, saquea los comercios locales y extorsiona. Hace dos años los rebeldes se retiraron de las negociaciones auspiciadas por Noruega.
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