
Según informaron las autoridades chinas el próximo 1 de julio, comenzarán los ensayos con 4 trenes que saldrán de Pekín (Beijing), de Chengdu, de Xining, y de Shangai (Guangzhou) respectivamente.

Aunque según Pekín la construcción de esta compleja y tantas veces pospuesta infraestructura demuestra la determinación del gobierno chino de traer prosperidad a la gente tibetana y promover su economía no cabe duda que será una nueva traba al renacer de la cultura tibetana en un Tíbet cada vez chino. Por ello la numerosa comunidad tibetana en el exilio no ha dudado en manifestarse para así mostrar su disconformidad con esta iniciativa que aleja cada vez más el sueño de un Tíbet libre de la tirania china.
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