
Otro grave problema es la "lista" en sí misma. ¿Cómo alguien medianamente preparado puede poner a la misma altura autenticas maravilla como el Taj Mahal, la Acrópolis de Atenas, el Coliseo de Roma, la Gran Muralla China o el Machu Picchu con obras menores como el Cristo Redentor de Rio de Janeiro, la Torre Eiffel o la Estatua de la Libertad? Pues a alguien cuyo único objetivo sea el de conseguir cuando más dinero mejor.
Lo triste es que gobiernos regionales, locales e incluso nacionales malgasten dinero público en promocionar la candidatura de su país, tan sólo por estar en una absurda lista que ni tan siquiera la UNESCO reconoce. Menos más que el gobierno egipcio no consintió que las Pirámides de Gizeh, la única maravilla de la antigüedad todavía en pie, entrara en la famosilla lista...
Además, ¿para que les servirá a estos monumentos esta designación?. Por ejemplo, en el Machu Picchu o la Alhambra de Granada ya hay restricciones para el acceso de los turistas, entonces, para que quieres más?
En fin, algo totalmente incomprensible. Un verdadero timo, especialmente para los viajeros...
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