
La turbulencia es un movimiento brusco del aire que suele ser difícil de predecir. Puede ocurrir durante un día soleado de forma inesperada o también por diversas razones meteorológicas como diferencia de presión en el exterior del avión, corrientes térmicas ascendentes, frentes cálidos o fríos y tempestades y muchas veces asociadas a tormentas con abundantes rayos. Algunas de estas turbulencias pueden saberse de antemano gracias de los radares con los que cuenta el avión, pero otras nos pillan por sorpresa. Esas son las peores… Cada año, sólo en las líneas aéreas de Estados Unidos, 58 pasajeros sufren heridas de diversa consideración debido a que durante alguna turbulencia no estaban sentados
en sus asientos. Desde 1981 a 1997 su produjeron 342 incidentes graves con turbulencias. Murieron 3 pasajeros, 80 sufrieron heridas graves y 769 heridas leves. Algunos ejemplos: El 28 de diciembre de 1997, un Boing 747 de United Airlines volando sobre el Pacífico cerca de Japón sufrió una severa turbulencia que causó 1 muerto y 3 azafatas heridas. En 1996 otro 747 de Air France también sufrió una turbulencia, causada por un frente tormentoso cuando volaba sobre Burkina Faso, resultando 1 pasajero y causando heridas a otros 206. Desgraciadamente hay otras turbulencias no asociadas a frentes tormentosos y más impredecibles, como la que le ocurrió a un DC-9 cuando volaba un día despejado a 10.000 metros sobre Florida. Dos pasajeros murieron.

Alguna vez, la turbulencia es tan fuerte que puede romper alguna parte del avión, por lo general las alas, causando la caída del aparato.
Así que ya sabéis, si voláis por una zona de turbulencias o tormentas agarraos bien al asiento…
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